El paciente como héroe

El paciente como héroe

El paciente como héroe

Eric Ricardo Jiménez Patlan

En el libro El héroe de las mil caras, del mitólogo Joseph Campbell, los periplos por los que el héroeatraviesa están conformados porla llamada a la aventura,la negativa al llamado,la partida original a la tierra de las pruebas,la ayuda sobrenatural,el cruce del primer umbral,el vientre de la ballena,las pruebas y victorias de la iniciación. El héroe necesita recorrer estecamino para conseguir ese poder divino, creador y redentor, el cual está escondido dentro de cada héroe y espera ser reconocido.

Al observar el recorrido del paciente desde que llama, cuando llega al consultorio, en el momento en que conoce a su terapeuta, el inevitable enfrentamiento con sus demonios, hasta que llega al conocimiento trascendente, vemos que ese camino es tan singular como el del héroe.

 

Campellmenciona que el primer estadio de la jornada mitológica esLa llamada de la aventura, esto significa que el destino ha llamado al héroe, quien no sabe de las posibilidades que tiene para cambiar su universo. En el caso del paciente,en este llamado algo anda mal. Ese algoa veces lo identifica como propio, pero a veces piensa que es alguien con quien se relaciona,hay algo en su vida que no checa del todo y con todos. Podríamos decir que el llamado se convierte en llamada para la primera cita.

 

Los que podrían ser héroes acuden al llamado, pero Campbell narra que las proximidades y entradas de los templos están flanqueadas y defendidas por gárgolas colosalesen forma de dragones, leones, exterminadores, demonios con espadas desenvainadas, genios resentidos, toros alados. Estos guardianes del umbral apartan a los que son incapaces de afrontar los grandes silencios del interior, a aquellos que llegan al límite del bosque encantado, a la orilla del océano, a las puertas del cementerio o del palacio, pero que sólo se quedan ahí irresolutos. El paciente se presenta por primera vez al consultorio, pero después de la primera cita renuncia y no regresa a desafiarse así mismo. Pierde el poder de la acción afirmativa convirtiéndose en una víctima de todos,y el mundo floreciente al que tenía oportunidad de acceder, se convierte en un desierto de piedras resecas.

 

En los mitos y cuentos,el héroeosaadentrarse en desiertos, selvas, océanos inmensos otierras extrañas. El autor precisa la partida original a la tierra de las pruebascomo el principio del sendero largo y verdaderamente peligroso de las conquistas iniciadoras y los momentos de iluminación. En el caso del paciente se aventura camino al consultorio,que eslaregión de lo desconocido.

 

Antes de librar las batallas tiene un encuentro con algún pequeño habitante del bosque, algún hechicero, ermitaño, pastor, herrero, mago, hada, duende, viejo sabio y por qué no el psicólogo, la psicóloga, elcual es descrito como la ayuda sobrenatural. Estasfigurasaparecen repentinamente como guías para marcar un nuevo período, una nueva etapa en la biografía,proporcionando al aventurero amuletos y el consejo que requiere contra las fuerzas del mal a vencer, aquello que requiere aniquilar, aquello a lo que debe enfrentarse y que es de alguna manera profundamente familiar.Esto es el síntoma, el patrón disfuncional.

 

El cruce del primer umbral, el vientre de la ballena, las pruebas y victorias de la iniciación, este punto el más álgido en las historias de los héroes y en la de los pacientes. Cruzar al primer umbral no es fácil, muchos renuncian en las puertas, alegóricamente, pues la entrada al templo y la zambullida del héroe en la boca de la ballena son aventuras idénticas; ambas denotan, en lenguaje pictórico, el acto que es el centro de la vida, el acto que es la renovación de la vida.No sólo es atravesarlo se trata de ir a lo más profundo a lo más oscuro traspasando sorprendentes barreras; este es el camino de las pruebas, hasta llegar a librar la batalla contra el mal,dragón, el ogro, el demonio, la rana, la serpiente, la cucaracha, la rata, ahí están los elementos de la existencia que han sido rechazados, no admitidos, no reconocidos, ignorados, no desarrollados, por el héroe y tambiénpor el paciente.Estos espejos símbolos son objeto de su terror, porque la fuerza que ha de destruir nuestro sistema egocéntrico es un monstruo.El héroe debe hacer a un lado el orgullo, la virtud, la belleza y la vida e inclinarse o someterse a lo absolutamente intolerable. Entonces descubre que él y su opuesto no son diferentes especies, sino una sola carne. Y eso que era feo, brutal y repugnante se transforma en algo hermoso. La fuerza del monstruo fenomenológico desapareció y aprendió a renunciar, habiendo aprendido a renunciar se convirtió en divino.

 

El regreso o reconocimiento del héroe es cuando, después de un largo período de oscuridad, se revela su verdadero carácter, el valor creador se hace visible y el mundo toma forma de nuevo en una gloria inesperada. En este sentido paciente y héroe cuando realizan esta hazaña la vida ya no sufre; la travesía puede ser incidentalmente concreta pero fundamentalmente es interior, en profundidades donde se vencen oscuras resistencias, donde reviven fuerzas olvidadas y perdidas por largo tiempo que se preparan para la transfiguración del mundo.

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